Un peligro escondido en nuestros bosques: la oruga procesionaria del pino

Los ejemplares adultos son inofensivos y tienen una vida muy corta. Las realmente peligrosas son las orugas.

Se trata una plaga común en los bosques de pinos de la zona mediterránea, y tiene efectos perjudiciales en los árboles, pero también en el hombre y en los perros que entran en contacto con ellas.

En primavera podemos ver en el suelo de los pinares “procesiones” de la oruga, buscando un lugar donde formar el capullo del que nacerá la mariposa en el verano.

¿Dónde se encuentran éstas orugas?

La oruga procesionaria vive en los bosques de pinos y cedros de toda la península y Baleares. Cómo las larvas son muy sensibles al frío y a la humedad, no las encontraremos en los pinares de zonas montañosas altas (por encima de 1500m), ni tampoco en zonas muy lluviosas.

Sin embargo, con el cambio climático, los inviernos son más suaves y esto les permite vivir en áreas montañosas de mayor altitud. Por ejemplo, en Sierra Nevada y Guadarrama, el pino albar, que tradicionalmente estaba fuera del alcance de las procesionarias, está empezando a verse afectado.

¿Cómo vive la oruga procesionaria?

Las mariposas de la oruga procesionaria ponen huevos en las hojas de los pinos a finales de verano. Vuelan al atardecer, y sólo viven 1 o 2 días.

En los pinares afectados podemos ver bolsones de orugas, característicos por su aspecto algodonoso, donde se guarecen las orugas.

Las orugas nacen a los pocos días y empiezan a alimentarse de las hojas en ese mismo árbol. Luego se desplazan a otras zonas dónde construyen nidos, llamados bolsones. Los bolsones son como grandes bolas de algodón, que se ven fácilmente en las copas de los pinos afectados.

Las orugas permanecen en el nido por el día, y por la noche salen a comer las hojas del pino. Si las noches son muy frías, las orugas salen a alimentarse incluso durante el día.

A finales de invierno (febrero, marzo, abril), cuando empieza a subir la temperatura y disminuyen las lluvias, las larvas bajan al suelo en procesión . Buscan el lugar adecuado, dónde se entierran y tejen un capullo. En él esperan que llegue el final del verano, para salir en forma de mariposa.

¿Qué problemas causa la oruga en las personas?

Cada oruga tiene unos 500.000 tricomas, que son como pequeños dardos con sustancias tóxicas. Se “disparan” con mucha facilidad cuando la oruga se agita. Se dispersan con el viento y permanecen en los bolsones vacíos.

Los “pelillos” llamados tricomas son altamente irritantes y desencadenan un cuadro inflamatorio grave en los tejidos con los que contactan.

Los tricomas contienen una sustancia tóxica e irritante, que al contacto con la piel y las mucosas, produce síntomas parecidos a los de la alergia. Algunas personas tienen también además alergia verdadera a estas orugas.

Al tocar las orugas o los nidos se produce un picor intenso, seguido de urticaria y dermatitis. Si los tricomas contactan con los ojos, llegando por el aire, pueden provocar conjuntivitis o incluso ceguera temporal. Los tricomas diseminados en el aire pueden ser inhalados al respirar, y entonces provocan problemas respiratorios. Estos problemas afectan sobre todo a las personas que trabajan en los pinares.

Si los niños llegan a comerse las orugas, acabarán sufriendo problemas similares a los que describimos para los perros.

¿Qué problemas provocan en los perros?

Los perros más afectados son los perros jóvenes, que contactan con la oruga de la procesionaria a principios de la primavera. El problema aparece cuándo olfatean, lamen o comen la oruga, aunque también pueden tener contacto con tricomas que están en el aire.

Los síntomas , al igual que en las personas, se deben a la liberación de histamina, que provoca una respuesta inflamatoria local grave, muy similares a los de una reacción alérgica.

Cuándo el perro lame la oruga, presenta irritación en la lengua y mucha salivación. La mayoría de los perros se frotan la cara con las patas delanteras, y presentan molestia al intentar abrirles la boca. Es frecuente también que vomiten, incluso trozos de oruga. La lesión en las zonas afectadas puede llegar a ser tan importante que puede provocar necrosis de esos tejidos, llegando en ocasiones a tener que amputar parte de la lengua por haber provocado lesiones irreversibles, o un daño importante en la cornea y conjuntiva.

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